Tú eres el principal camino por el que los microbios llegan a la comida: manos, pelo, nariz, boca, heridas y ropa. El Reglamento (CE) 852/2004 lo dice así:
- Quien trabaja donde se manipulan alimentos debe mantener un elevado grado de limpieza y llevar vestimenta adecuada, limpia y, en su caso, protectora.
- Si padeces o portas una enfermedad que se pueda transmitir por los alimentos, o tienes heridas infectadas, infecciones de la piel, llagas o diarrea, no puedes manipular alimentos ni entrar en la zona si hay riesgo de contaminarlos.
- En ese caso tienes que avisar inmediatamente a la empresa de la enfermedad o de los síntomas y, si puedes, de su causa.
- Los lavabos para las manos deben tener agua corriente caliente y fría y material para lavarlas y secarlas de forma higiénica.
Cuándo lavarte las manos
La AESAN pide tener las manos siempre limpias, lavarlas cada vez que haga falta y siempre después de ir al baño. «Cada vez que haga falta» incluye, como mínimo: al empezar a trabajar, después de tocar alimentos crudos, basura, dinero o el móvil, después de toser, estornudar o sonarte y después de limpiar.
Lávalas con agua y jabón, frotando palmas, dorsos, entre los dedos y las uñas, y sécalas con papel de un solo uso: no con el delantal ni con el trapo.
Fuente: Reglamento (CE) 852/2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios (texto consolidado), anexo II, capítulo I (punto 4) y capítulo VIII · AESAN, «Prevenir intoxicaciones alimentarias» (reglas de oro de la OMS), regla 7