Una brecha de seguridad es cualquier incidente que destruye, pierde o altera datos, o que permite que alguien no autorizado los vea o los reciba, sea accidental o ilícito (RGPD, artículo 4.12).
Ejemplos
- Un correo con datos enviado a quien no era.
- Un portátil o un pendrive perdido o robado.
- Un virus que cifra los archivos.
- Papeles con datos tirados a la basura sin destruir.
Qué debe pasar
El responsable debe notificarla a la autoridad de control sin dilación y, si es posible, en 72 horas desde que la conoce, salvo que sea improbable que suponga un riesgo para las personas, y documentarla siempre (artículo 33). Por eso, lo que te toca a ti es avisar enseguida por el cauce de tu empresa: el reloj corre desde que se sabe.
Fuente: Reglamento (UE) 2016/679, Reglamento general de protección de datos (RGPD), artículos 4.12 y 33