El correo es de los canales que mejor vende… y de los que más reglas tiene.
La regla: sin permiso, no
Está prohibido enviar comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio electrónico equivalente (SMS, mensajería) si el destinatario no las ha pedido o autorizado expresamente (Ley 34/2002, artículo 21.1).
La excepción: clientes
No hace falta ese permiso previo cuando hay una relación contractual previa, los datos se obtuvieron de forma lícita y se envían ofertas de productos o servicios de la propia empresa, parecidos a los que el cliente contrató. Aun así, hay que ofrecerle una forma sencilla y gratuita de oponerse al recoger sus datos y en cada envío (artículo 21.2).
Darse de baja
- Cualquiera puede retirar su consentimiento cuando quiera, con un simple aviso; la empresa debe tener un procedimiento sencillo y gratuito y, en los correos, una dirección válida para ello (Ley 34/2002, artículo 22.1).
- Si una persona se opone al uso de sus datos para mercadotecnia directa, sus datos ya no se tratan para eso (RGPD, artículo 21).
- Retirar el consentimiento debe ser tan fácil como darlo (RGPD, artículo 7.3).
Listas de exclusión (Lista Robinson)
Quien vaya a hacer mercadotecnia directa debe consultar antes los sistemas de exclusión publicitaria que le afecten, salvo que la persona le haya dado su consentimiento para recibir esa comunicación (Ley Orgánica 3/2018, artículo 23).
Buenas prácticas
Nunca compres bases de datos de correos, usa el doble opt-in (confirmar la suscripción con un clic), segmenta y mide la tasa de apertura, la de clics y las bajas.
Fuente: Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI), texto consolidado, artículos 21 y 22.1 · Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (texto consolidado), artículo 23 · Reglamento (UE) 2016/679, Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), artículos 7 y 21