Todo lo que escribes en una IA en línea sale de tu ordenador y llega a un tercero. Según la herramienta y la cuenta, puede guardarse o usarse para mejorar el servicio. Por eso hay dos tipos de información delicada.
1. Datos personales de otras personas
Nombres, DNI, correos, teléfonos, historias clínicas, nóminas o currículums son datos personales. El RGPD exige, entre otros principios, que se traten solo para la finalidad para la que se recogieron, que sean los mínimos necesarios y que estén protegidos frente a accesos no autorizados (artículo 5.1). Los de categoría especial (salud, afiliación sindical, origen…) están en principio prohibidos y solo se tratan en los casos del artículo 9.
2. Secretos de la empresa
Contratos, precios, listas de clientes, código fuente, estrategias o fórmulas pueden ser secretos empresariales (Ley 1/2019: información secreta, con valor empresarial y con medidas razonables para mantenerla en secreto). Pegarlos en una herramienta no autorizada puede ser una filtración.
Reglas prácticas
- Usa solo las herramientas y cuentas que tu empresa autorice, con sus condiciones sobre el uso de datos.
- Anonimiza: cambia nombres por «Cliente A» y quita DNI, direcciones y cifras que identifiquen.
- No subas documentos con datos de terceros «para que me los resuma».
- Si dudas, pregunta antes a tu responsable o al delegado de protección de datos.
- Tu deber de confidencialidad sigue ahí también cuando hablas con una máquina (LOPDGDD, artículo 5).
Fuente: Reglamento (UE) 2016/679, Reglamento general de protección de datos (RGPD), artículos 5, 9 y 32 · Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (texto consolidado), artículo 5 · Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales, artículos 1 y 2