Las chispas y las gotas de metal caliente saltan lejos, se cuelan por rendijas y agujeros y pueden quedar ardiendo sin llama en un material combustible durante un buen rato antes de prender. Muchos incendios industriales empiezan después de que el soldador se ha ido.
El permiso de trabajo en caliente
Cuando hay que soldar, cortar o amolar fuera del taller preparado para ello (en una nave en producción, en mantenimiento, en una obra o en casa de un cliente), muchas empresas lo controlan con un permiso de trabajo en caliente: un documento que firma una persona responsable antes de empezar, tras comprobar el lugar. No hay un modelo único en la ley; lo fija el procedimiento de cada empresa a partir de su evaluación de riesgos. Lo habitual es que recoja:
- Qué trabajo, dónde, quién y durante cuánto tiempo.
- Retirar los combustibles o, si no se puede, cubrirlos con mantas ignífugas; tapar huecos y rendijas.
- Comprobar que no hay atmósfera inflamable (medición si hace falta) y que los recipientes que han contenido productos inflamables están limpios y desgasificados.
- Extintor adecuado a mano y alguien que sepa usarlo.
- Vigilancia durante el trabajo y después de terminar, el tiempo que fije el procedimiento.
La ley lo respalda: el empresario debe evitar las fuentes de ignición donde hay sustancias inflamables (Real Decreto 374/2001, artículo 5.3), no se emplean equipos peligrosos en locales con alto riesgo de incendio (Real Decreto 1215/1997, anexo II, apartado 1, punto 11) y la empresa organiza la lucha contra incendios y la evacuación con personal formado (Ley 31/1995, artículo 20).
Cómo se cualifica de verdad un soldador
Lo que en el oficio se llama «homologación» es la cualificación del soldador según la norma UNE-EN ISO 9606 (la parte 1 es para aceros; hay otras para otros metales). Consiste en soldar una probeta siguiendo un procedimiento, que luego se examina (inspección visual y los ensayos que exija la norma), ante un examinador o un organismo examinador. El certificado vale para un proceso, un tipo de material, de unión, unos espesores y unas posiciones concretas, y la norma fija cómo se mantiene su validez. La piden muchos trabajos de estructuras metálicas, calderería, tubería y equipos a presión. Para aprender a soldar, existen el título de Formación Profesional de soldadura y calderería y los certificados de profesionalidad de soldadura, con prácticas en taller.
Este curso no te cualifica ni te habilita: es teoría para entender los procesos y la seguridad. Tampoco sustituye la formación de prevención que te debe dar la empresa para tu puesto (Ley 31/1995, artículo 19).
Fuente: Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (texto consolidado), artículos 19, 20 y 29 · Real Decreto 1215/1997, disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización de los equipos de trabajo (texto consolidado), anexo II, apartado 1, punto 11 · Real Decreto 374/2001, protección frente a los riesgos de los agentes químicos durante el trabajo (texto consolidado), artículo 5.3